Mamarracho o mamarrachada


Su Majestad propinó un golpe, golpecillo o "toque" al chofer de turno que lo trasladaba a un evento, de los que este verano tan especial, nos viene ofreciendo Don Juan Carlos I. Y pregunto-me yo; ¿Golpe confianzudo? ¿Golpe de amo a sirviente, a la antigua usanza? ¿Golpe de atención, por no haber tenido en cuenta el supremo esfuerzo de unos pasos de más? En todo caso; golpe. Lo lamentable del caso, está en haber golpeado a un servidor (funcionario seguramente, y por lo tanto ninguneado como al resto) el cual, como fiel servidor de la Real Casa, se privó de responder de palabra y gesto, y no digo de pensamiento, por no errar, pues a buen seguro el desconocido conductor tendría (a porteriori) algún razonamiento tipo; ¡Malaje! o Qué coño se creerá este que es..
Lo cierto ciertisimo que este rey, no camina (perdón por el chiste fácil)  muy fino que digamos, trastabillante en compañía del Rajoy en Marivet o el otro día en la reunión con lo más florido del capitalismo empresarial del país. Lo cierto es que no parece muy lleno de orgullo y satisfacción con la actuación del  "choffeur". Posiblemente este, estaría algo nervioso por tener en el asiento del copiloto a su "Simpática Majestad" no imaginando lo que le vendría después con su inadmisible despiste...
En todo caso me remito al titular... pues resulta muy penoso (por lo menos) el Real Comportamiento. Solo resta que se disculpe públicamente y diga aquello..."no lo haré nunca más". En fin; de coña. Foto