Realmente... hay dudas

Uno: El número cinco en la línea sucesoria al trono de España, Felipe Juan Froilán de Marichalar y Borbón, se pega un tiro en un pie, en plena vacación pascual. Esta es la noticia. El caso es, que un niño de trece años, se encontraba con su padre Don Jaime, en turno de tenencia de su primogénito, por la conocida separación de su ex esposa Doña Elena de Borbón, hija mayor de los Reyes de España. Mientras se aclara lo sucedido “realmente”, cabe preguntarse, que acontece con los protagonistas de este suceso. Por una parte, en el caso de no ser quienes son, o para ser mas explícitos, un español de a pie (sin coña, añadida) que se encontrara en situación semejante, seria puesto en el punto de mira de la Fiscalía de Menores y del Juez de Guardia. Acá o aquí, después de ocho días, se espera alguna igualdad de trato, o para ser más claros, aclarar por vía de urgencia lo sucedido y tomar las medidas correctoras, sin agravios comparativos. ¿Es mucho pedir por y para, un simple súbdito, administrado y sufriente españolito/a?...

Dos: El cabeza de la Casa Real Española, Don Juan Carlos I de España, Rey de todos los españoles, en viaje privado a la República de Botswana, para unos días de asueto cinegético, resulta accidentado por una caída, con resultado de triple rotura de un hueso de la cadera. Trasladado a España después de un viaje de diez horas e intervenido urgentemente, se recupera en una clínica privada, donde es visitado brevemente por su esposa la Reina Doña Sofía, al retorno de un viaje a Grecia, tres días después del suceso africano. Esta es la noticia. El caso es que en el supuesto de no haber habido el tropezón “real”, nadie hubiera conocido, a excepción de unos pocos, el largo y nada barato paseo de su Majestad. Contando con la invitación a la caza de ¿elefantes? por parte de un amigo, totalmente desinteresada... Majaderías a parte, el erario pagó o pagará, el traslado de ida y vuelta de los imprescindibles acompañantes, léase guardaespaldas, medico y etcétera. Queda por equiparar el trato otorgado a nuestro Jefe del Estado y cualesquier otro simple mortal nacido en nuestro querido país. La falacia igualitaria entre uno y “otros” en cualquier caso, da risa por no llorar...

Tres: El marido de la Infanta Cristina y Duque de Palma de Mallorca, en noviembre de 2011, Don Iñaki Urdangarin y sus socios fueron investigados en el caso Babel, derivado de la investigación del caso Palma Arena. El 10 de noviembre apareció en los medios de comunicación la noticia de una probable imputación por un supuesto desvío de dinero público desde el Instituto Nóos que presidía. También es investigado Carlos García Revenga, tesorero del Instituto Nóos y secretario de las infantas y a sueldo de la Casa del Rey. Mediante un comunicado, la Zarzuela apartó a Iñaki Urdangarin de sus actos oficiales el 12 de diciembre de 2011, porque su comportamiento no era «ejemplar» para la Casa del Rey. El 29 de diciembre de 2011 fue imputado por el juez José Castro, y se citó para comparecer el día 6 de febrero de 2012, pudiéndose atrasar esta fecha si así es de interés para su representación.13 Dos días después de la imputación, el juez Castro aceptó retrasar la declaración de Urdangarin como imputado al día 25 de febrero.14 La declaración del imputado duró más de 22 horas, durante el día 25 y la madrugada del 27 de febrero;15 declaró que no conocía la existencia de empresas para desviar dinero público, culpabilizó a Diego Torres y aseguró que el papel de la Infanta Cristina en la trama empresarial era meramente testimonial y que el rey le pidió que se desvinculara de sus actividades profesionales. Esta es la noticia. El caso es saber, si un simple mortal, desvinculado de la Real Casa, mantuviese un “negocio” de estas características (por otra parte, cosa harto difícil para un súbdito raso...) ¿Tendría un trato, por parte de la “justicia” semejante al mencionado Señor? ¿La esposa del mortal de marras, sería tratada de igual manera? ¿Se le condicionarían sus responsabilidades civiles y penales, de igual manera?...