Lo leo y me da vergüenza que un político español, que fue Presidente de mi país al que amo, no ya por ser la parte de este mundo... al que pertenezco en su totalidad y del cual nada me es extraño. Ese personaje llamado José María Alfredo Aznar López, pudo ser lo suficientemente canalla y descerebrado, para permitir, por lo tanto ser participe de la locura desencadenada por la intolerancia, e iniciada hace más de seis décadas.Los malditos asesinos de gente inocente, los terroristas de toda calaña, los cobardes, los que se creen plenos de derecho, los engañados, las víctimas de los atropellos políticos, los fanáticos, todos y cada uno que por una u otra causa son capaces de asesinar, están para mí en el mismo contexto y son merecedores de un apelativo; ASESINOS. Los que utilizan las mismas armas, el terror, la tortura, el dolor, la locura del ojo por ojo, el desprecio por la posibilidad de inocencia, la soberbia del poderoso y el menosprecio por lo diferente. Sr. Expresidente; Si algo hizo “bien” por ganarse el salario, como administrador del país, pues bueno... esa era su obligación. Más el permitir las felonías de otros y por ente ensuciar más nuestro suelo y el de mis mayores, me induce a pensar que no nos merecíamos sus saberes y sus mal dadas gracias, ni las de antes del 11 de Septiembre, ni las de después del show de las Azores. Nadie se debe vanagloriar de ser amigo de un verdugo y de un torturador. Bueno tal vez sí... el Ayudante del verdugo.

La sangre de inocentes no bautiza nada bueno